Buscar este blog

domingo, 6 de septiembre de 2009

El papel de las redes sociales en Irán

Nadie sabe quién organizó la convocatoria. Pero todos se enteraron vía Internet que la disconformidad podían demostrarla en grupo. Manifestarse. Salieron a las calles los iraníes en desacuerdo con los resultados de la elección presidencial del 12 de junio de este año y resistieron por casi dos semanas a la represión policial que dejó más de 20 muertos.
Lo ocurrido en el país oriental es la muestra perfecta para comprobar la hipótesis del economista y tecnólogo español
David de Ugarte. En su libro El poder de las redes, De Ugarte explica el fenómeno de las ciberturbas: “La culminación en movilización en la calle de un número relevante de personas de un proceso de discusión social llevado a cabo por medios electrónicos de comunicación”.
La primera línea de este post hace referencia a otra de las características que el español le confiere a las ciberturbas: el anonimato del organizador. Como si se tratara de una concentración espontánea, en Irán la población salió a las calles luego de que se supiera que el actual presidente Mahmud Ahmadineyad había ganado fraudulentamente la elección al candidato opositor Hussein Mousavi.
La ciberturba ocurrida en la nación islámica es el resultado de un gran número de conectados a la red, quienes lograron traspasar la barrera de las censuras impuestas a Internet por el régimen gobernante. El incentivo de generar alternativas y de escapar los límites irrisorios del Gobierno llevó a los jóvenes especialmente a crear medios de comunicación alternativos. Tal como sucedió en su momento con los primeros hackers (que no toleraban la centralización de la tecnología), en Irán se buscó la salida aumentando el acceso a Internet. De hecho, si se observa el
gráfico de la cantidad de servidores de la web, entre el 2007 y el 2008 crecieron en un 20 por ciento. Este incremento llevó el número de cibernautas de 100 mil en 2001 a 18 millones en 2008.
Irán - Número de usuarios de Internet
Facebook, Twitter, blogs abiertos especialmente para generar alternativas de información ante el control de los medios de comunicación tradicionales, escribieron un final distinto para la historia del fraude electoral. A pesar de que Ahmadineyad finalmente asumió a principios de agosto, los iraníes ahora saben que pueden escaparse de los límites. Porque conocieron el efectivo alcance de las convocatorias cibernéticas. Porque comprobaron el verdadero poder de las redes.